Una aldea llena de flores
Lash tardó un par de días en prepararse, lo hizo lo más rápido posible, pues no quería perder más tiempo, con la piel del guijonte creó algunas cosas que lo ayudarían, como una capa con capucha para ponerse por encima, sabía que era resistente y podría ayudarlo, su ropa también mejoro su calidad gracias a ello y a algunos recursos que se robó de la aldea donde vivía su maestro. También con las colas de la criatura creó cinco látigos con los aguijones en las puntas, ya no secretaban veneno, pero eran bastante afilados y da?inos.
Estaba casi listo para marcharse solo le faltaba despedirse de alguien. Con su mochila a la espalda y la katana a un lado de su cintura amarrada con un cinto de cuero, se paró frente al se?or que lo estuvo cuidando todo este tiempo.
—Tengo que irme ya —habló el joven con una expresión seria.
—?Seguro que estas preparado para marcharte? —le preguntó el se?or.
—Lo estoy —dijo sin dudar mucho, pero sus manos temblaban un poco.
—En ese caso demuestralo —el sujeto sonrió—, cortame con tu katana.
—?Qué? No voy a hacer eso —dijo sorprendiéndose.
—Es la única forma de confirmar que de verdad estas listo —le repitió—, cortame.
—No...yo... —Miró a sus manos y sintió su corazón latir muy rápido, agarró su katana y la desenfundó—. Está bien, sólo será un peque?o corte.
Tomó aire y se lanzó a cortarle el brazo, pero la katana chocó con la piel sin causar nada de da?o.
—?Pero qué? —Se quedó impactado y repitió varios cortes, pero seguía sin funcionar, la katana chocaba con la piel, pero no la agrietaba—. ?Qué esta pasando?
—Lo que pasa muchacho es que no estas listo para irte, aceptalo, no quieres irte.
—Yo... Sus piernas perdieron la fuerza y cayó sentado en el suelo, luego miró a este y lágrimas recorrieron sus ojos—. No quiero...dejarte... Me has ayudado tanto, me protegiste y evitaste que me volviera loco... Gracias a ti tuve la fuerza para sobrevivir... —dijo entre sollosos—, por eso... aunque se que debo salvar a mi hermana, no quiero...no quiero irme....
—Oh jovencito —el sujeto sonrió—, es normal que seas un poco egoísta de ves en cuando, tu felicidad también cuenta pero... Tu hermana esta en peligro allá afuera y tu aun tienes mucho por conocer de este mundo, no puedes quedarte aquí para siempre, no puedes seguir amarrado a este lugar.
Lash dejó de llorar y alzó la mirada, por primera vez vio el rostro del sujeto, este estaba sonriendo con lo ojos cerrados. Lash se limpió las lágrimas y se puso de pie, agarró la katana con ambas manos y tomó aire cerrando los ojos.
—Te lo pregunto nuevamente ?Estas listo para irte? Si es así, demuestralo —le dijo.
—Lo estoy, ya estoy listo —poniendo una expresión sería agitó con delicadeza ambas manos haciendo con la katana un corte horizontal viendo como lograba atravesar la piel del sujeto cortándolo por la mitad.
—Espero que encuentres a tu hermana y seas feliz... Muchacho —fueron sus últimas palabras antes de desaparecer.
Algo cerca de ese lugar habían unos aldeanos que caminaban, escucharon un fuerte estruendo y varias criaturas revoloteando del lugar, curiosos se acercaron a ver que era y lo que se encontraron los sorprendió, en el suelo había una estatua de un gran hombre mayor sentado en el suelo con las piernas cruzadas, lo más impresionante es que este estaba cortado por la mitad estando la parte del torso hacia arriba tirada al suelo siendo el motivo del estruendo de hace rato.
—?Y eso qué es? —preguntó uno de los aldeanos.
—Es una antigua estatua de un dios —le explicó el otro—, se dice que la pusieron aquí para que guiara a los hombres perdidos y los ayudara a salir del bosque. Lo que no entiendo es como se rompió —se acercó tocando la parte rota—, un corte tan perfecto...
(...)
Habiendo terminado de cortar lo último que lo ligaba al bosque, Lash finalmente emprendió su viaje para salir. Atravesó nuevamente la cueva hasta llegar al otro lado. En este se podía observar una zona rocosa y debajo un peque?o río.
Bajó con cuidado y luego cruzó el río, del otro lado había una especie de subida, la cual era algo alta y le tomó un par de horas, al llegar a la cima algo cansado observó todo el panorama, lo que seguía era un camino que pasaba por otro bosque, pero este era más peque?o y además se podía ver del otro lado un peque?o pueblo. Esto alegró al chico, allí podría buscar información de su hermana o incluso reponer suministros.
Había estado mucho tiempo alejado de la civilización, pero al menos al estar en la villa que había en el anterior bosque pudo adaptarse a la convivencia humana.
Le costó varias horas de camino, pero finalmente había llegado al pueblo, a la entrada de este no se podía ver a nadie, estaba anocheciendo y las calles estaban vacías. Las casas eran algo viejas y antiguas.
Lash caminó para ver si encontraba alguna persona, pero todos parecían ocultarse, finalmente después de unos minutos de caminata, vio una silueta humanoide entrar a un callejón, lo siguió inmediatamente.
—?Oiga espere! ?Necesito hablar con usted! —gritó el chico desesperado detrás de la persona, la cual se detuvo al llegar al final del callejón.
Al verlo de espaldas parecía un hombre alto encorvado y algo viejo, estaba calvo y no parecía muy fornido, vestía un simple short de cuero destrozado y dezcalzo. La oscuridad de la noche no le dejaba a Lash observar los detalles del se?or, así que se acercó un poco más, al hacerlo notó algo en el suelo. Había sangre, peque?as gotas rojas debajo de sus pies que iban como un rastro hacia el sujeto frente a él, al alzar la mirada vio que el hombre tenía heridas en su espalda que dejaban ver algo debajo de su piel, eran como lianas verdes que se movían, además le faltaba una mano, en cambio tenía una flor rosada con los pétalos puntiagudos que salía de la herida. Cuando el sujeto se giró de frente fue aterrador lo que vio el chico, esto lo dejó impactado.
El cuerpo no parecía tener vida, pero las lianas verdes y las flores cubrían todas sus heridas como si se movieran en su interior.
—?Qué... Demonios? —exclamó asustado mientras daba unos pasos hacia atrás, al hacerlo, sintió unos ruidos a su espalda y vio que al girarse habían más personas que al igual que el del frente estaban cubiertas de esas lianas y flores por todo el cuerpo—. ?Son humanos??Acaso algún tipo de planta?
Inmediatamente los cuerpos sin vida se abalanzaron sobre el chico, este desenvainó cortando los brazos de las dos detrás de el y luego saltó entre las paredes muy agilmente esquivándolos y saliendo del callejón. Al hacerlo se dio cuenta de que el lugar que antes parecía estar deshabitado ahora estaba repleto de estos zombis de plantas.
—Tengo que salir de aquí, no se como matar estas cosas, les corte los brazos, pero siguen moviéndose —dijo al notar detrás de él los que estaban en el callejón.
El chico miró eufóricamente a todos lados buscando un salida, pero se encontraba rodeado y cada vez se acercaban más, se había quedado sin tiempo para seguir pensando, estaba sudando y apretaba la espada con fuerza. En un momento su vista se enfocó en una de las casas que no estaba muy lejos de su ubicación, allí vio a un chico agitando su mano, no distinguía bien su rostro, pero pensó que era alguien ofreciendo su ayuda.
Guardó su katana y tomando aire corrió a toda velocidad hacia la casa, en el camino habían muchos de estos monstruos, pero él hábilmente se las ingenió para saltar por encima de algunas apoyándose en sus cabezas y luego pisoteandolos hasta finalmente llegar a su destino.
—Rápido por aquí —le dijo el ni?o que de cerca era más peque?o, abrió la puerta de la casa y Lash la atravesó sin dudar, una vez dentro el muchacho desconocido la cerró y colocó un escaparate d madera para evitar que entraran las criaturas.
—Ufffff eso estuvo cerca, no es bueno andar de noche por aquí —habló él ni?o sonriendo aliviado.
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Este era más peque?o que Lash y tenía el cabello negro y corto con puntas, sus ojos eran marrones y su ropa era un pulover y short de color azul ambos y también algo rotos.
—Gracias por ayudarme —dijo Lash haciendo una peque?a referencia hacia el frente, tanto sus padres como su maestro lo educaron bien para estas cosas
.
—No hay de que, pero enserio ?Qué hace alguien a estas horas de la noche en este lugar?
—V-vengó de paso, encontré la aldea y pensé en preguntarle a los habitantes por alguien que estoy buscando —respondió algo nervioso, era la primera vez que hablaba con un humanos que no fuera su maestro en mucho tiempo.
—Asi que eres un extranjero, se ve que no conocías la historia de este pueblo —habló el chico peque?o suspirando y encogiéndose de hombros—, mi nombre es Mick, será mejor que me sigas al escondite, allá están los adultos, ellos te podrán ayudar mejor en tu viaje.
Sonriente le dio la espalda a Lash y caminó adentrándose en la casa, allí en el fondo movió una mesa y debajo había una alfombra, la levantó y se pudo ver una peque?a compuerta, el chico finalmente la abrió y se tiró por ella. Lash lo siguió algo desconfiado todavía, al hacerlo se encontró con un largo tunel que finalizó callendo en un suelo rocoso, por suerte gracias a sus reflejos cayó de pie, observó a su alrededor viendo asombrado todo el lugar. Parecía que estaban en una caverna, pero le impacto ver casas dentro de este lugar, eran como las de la superficie, pero mejores, estaba lleno de personas en las calles y en el techo de la cueva colgaban grandes candelabros con fuego alumbrando todo el lugar.
—?Sorprendido? Nos ha costado trabajo, pero hemos logrado sobrevivir aquí —dijo el chico y siguió caminando a la entrada de la ciudad—. Te llevaré con el más anciano del pueblo, el de seguro te ayudará en lo que buscas.
En las puertas de la entrada habían dos guardias cuidándolas, estos vestían con armaduras simples de cuero y sus armas eran lanzas de madera con hierro en las puntas. Ellos detuvieron a Lash y a Mick justo antes de entrar.
—Ay vamos, si ya me conocen —replicó el ni?o.
—A ti si, pero a él no —respondió uno de los soldados apuntando su lanza a Lash, el cual agarró su katana—, y además viene armado.
—Ey ey ey —Mick se puso en medio—, calmate, él sólo pasaba por el pueblo y fue atacado por los Florables.
—Mmmm ?Tiene alguna herida? —volvió a preguntar el soldado.
—No no no , yo mismo vi como esquivó a los Florables y lo ayudé a escapar, esta limpio —habló el chico.
—Esta bien, sólo espero que no cause problemas, no solemos tener visitantes —bajó su arma aún con una expresión seria y dejó a ambos que pasaran.
Mick suspiró aliviado y entró junto con Lash.
—?Los Florables son las criaturas de arriba? —preguntó el joven curioso.
—Sep, el anciano les puso ese nombre.
Llegaron a una casa parecida al resto, pero esta tenía un gran cartel que ponía : "anciano". El chico tocó la puerta y enseguida respondió alguien diciendo que entraran.
Al hacerlo, Lash notó que su interior era algo sofisticado, no parecía la casa de alguien viejo, esas dudas se aclararon cuando vio frente a el al mencionado anciano, este era un hombre, pero no era viejo, su rostro y su definido cuerpo lo describían como de unos 30 a?os, su cabello era azul lacio y en forma de hongo, traía puesto un kimono de color blanco completo y estaba sentado en el suelo frente a una mesa, mantenía sus ojos cerrados y con una alegre sonrisa.
—?E-este es... el anciano? —preguntó Lash confundido.
—Es normal que estés confundido, toma asiento por favor —le pidió el sujeto.
Mick se quitó las sandalias que traía para entrar, vio a Lash pero se dio cuenta que andaba descalzo, sólo hizo una cara de pena y le indicó que se sentara. El joven pelinegro siguió al peque?o y tomó asiento al lado de este al otro lado de la mesa.
—No solemos tener visitas de forasteros, mi nombre es Guiso, un gusto que seas bienvenido a muestra aldea peque?a: Oreo —dijo amablemente el sujeto mientras alzaba sus manos—, se que te preguntas porque todos me dicen anciano si soy joven, bueno en este lugar desde que aparecieron los Florables digamos que soy la persona más vieja del pueblo —su sonrisa se esfumó poniendo una expresión seria—, pero hablame de ti. ?Quién eres? ?Y qué te hizo venir a Oreo?
—Mi nombre es Lash —le respondió algo apenado, no acostumbraba hablar con muchos humanos—, estoy buscando a mi hermana, ella... —miró a la mesa y apretó su pu?o, el supuesto anciano miró esta reaccion—, ella fue secuestrada... Y no se donde esta.
—Mmmm ya veo —Guiso colocó su mano en el mentón fingiendo pensar—, lo siento, pero si tu hermana hubiera pasado por aquí... Estaría muerta —le dijo sin titubear con una expresión seria que le causó escalofríos a Lash.
—En ese caso... —suspiró para relajarse—, debo seguir con mi camino.
—Eso va a estar algo difícil —le dijo Guiso y este lo miró confundido—, el pueblo esta rodeado por estas criaturas aterradoras, puede que de día no suelan salir mucho, pero creeme, más de uno ha intentado huir y ha sido en vano. Dejan entrar a cualquiera, pero no les permiten salir.
—No puede ser... —exclamó sorprendido—, no me puedo quedar aquí, tengo que ir a por mi hermana.
—Desearía poder ayudarte, pero los Florables están fuera de nuestra comprensión —comenzó a contar—, en este pueblo hay un enorme árbol a la salida, este árbol es conocido como el santuario verde, lleva a?os allí y era un lugar sagrado para el pueblo, pero un día... El árbol nos atacó... Unos ni?os que jugaban cerca de él, uno de ellos se lastimó el dedo con una rama... Lo siguiente fue muy aterrador, el chico gritó y lloró de dolor, algo se había metido en su herida y lo estaba consumiendo desde dentro.
Lash estaba impactado con lo que contaba sudando nervioso mientras que Mick a su lado parecía más tranquilo, pero veía sus ojos aguados y las venas marcadas en sus pu?os.
—Sea lo que sea que invadió el cuerpo del chico se comió todos sus órganos internos, no dejó ni los huesos, ni músculos, ni nada, sólo la piel como un cascaron vacío —continuó con su historia—, o no tan vacío, ya que esta piel fue rellenada por extra?as lianas y flores que movían por si solas el cuerpo del ni?o llevándolo al pueblo, allí cada vez que atacaba a alguien le transmitía este virus y pasaba lo mismo, lograron derribar algunos, pero nunca supieron como derribar a todos, el pueblo de Oreo se retiró creando un túnel hacia una caverna subterránea y nos asentamos aquí, pero con los pocos recursos que tenemos la esperanza de vida no es muy alta y cualquiera que intente huir será atacado por lo que bautisamos como los Florables.
—Vaya eso es... Bastante fuerte —tragó saliva nervioso Lash—, pude sentirlo al cortarlos, todo lo que hay debajo de la piel no es más que plantas, pero nunca supe de una infección así, es... Demasiado rara.
—Es por eso que estamos aquí atrapados, no hay manera de salir —finalizó Guiso y mostró una sonrisa—, de verdad lo siento por tu hermana Lash, pero no creo que puedas salir con vida de aquí.
—Se lo agradesco mucho anciano —Lash se levantó con la mirada sombría y realizó una reverencia—, pero no puedo quedarme aquí —alzó su mirada mostrando determinación y seriedad—, he pasado por mucho para llegar hasta aquí, no voy a detenerme hasta rescatar a mi hermana, no es la primera vez que me encuentro con algo desconocido, sólo tengo que descubrir como vencerlo, con su permiso —se retiró a la puerta dejando a los presentes sorprendidos por sus palabras.
—Oye Mick —después que saliera Guiso miró hacia el ni?o el cual lo atendió—, encontraste a un viajero muy interesante.
(...)
Lash caminaba perdido por las calles del pueblo, pudo ver algunas tiendas, pero eran muy pocas y la mayoría vendían minerales, plantas o animales encontrados en las cavernas, reconoció algunos por sus padres y enseguida decidió apuntar todo, apartado de las casas trepó hasta un peque?o risco donde se sentó y sacó de su mochila su diario para escribir en él.
—Según el anciano pudieron derrotar a algunos Florables —comenzó a analizar mientras escribía—, eso quiere decir que si pueden morir, sólo que no saben la forma de hacerlo, además al ser sólo plantas son fáciles de cortar, creo que lo mejor es analizarlas de cerca.
Después de escribir todo lo que sabía hasta el momento volvió a las calles de Oreo pensando en alguna manera de subir.
—?Enserio piensas pelear contra los Florables? —escuchó a su espalda y al girarse vio al peque?o detrás de el.
—Ya se los dije, voy a salvar a mi hermana sea como sea —afirmó seriamente girándose hacia el ni?o.
—Enserio estas loco —suspiró y luego sonrió—, en ese caso yo te ayudaré, los Florables me han quitado muchas cosas, también quiero matarlos a todos.
—No quisiera arrastrar a un ni?o a una batalla como esta —alzó una ceja.
—Dejame ense?arte lo que este ni?o puede hacer a ver si piensas igual —se giró dándole la espalda a el joven que se sorprendió, pero decidió seguirlo.
(...)
Caminaron por un buen rato hasta llegar a un lugar donde las casas estaban en peor estado que las demás, allí una de ellas que parecía que se caería en cualquier momento fue donde el chico se detuvo.
—Esta es mi casa —le dijo el chico y abrió la puerta entrando—, ven te presentaré mi invento.
—?Tu invento? —Lash lo siguió algo confundido.
—Mis padres murieron intentando sacarme de la ciudad... Pero no lo consiguieron... —se detuvo mirando al suelo, Lash sabía mejor que nadie como se sentía eso, inmediatamente recuerdos de sus padres vinieron a su mente—, los Florables me quitaron todo lo que tenía, es por eso que desde aquel entonces comencé a trabajar en como matarlos —miró al frente y se adentró en la casa hasta llegar al fondo lo que parecía como un sotano oscuro y lleno de polvo, con varios troncos de madera por todo el lugar.
—?Una forma de matarlos? —preguntó Lash—. Pero el anciano dijo que ya habían intentado de todo.
—No, no pensaron bien, se cual es la debilidad de estas plantas y de cualquier otra planta —le dijo sonriendo y enseguida Lash entendió por donde iba.
—El fuego... Por eso se ocultan del sol —dijo analizando lo que había dicho Mick.
—Exacto, pero por desgracia no tenemos como crear algo que pueda quemarlos —suspiró—, podemos crear fuego usando piedras y con la madera de roble hacer que arda bastante como las antorchas de la cueva, pero no tenemos suficiente, aun falta algo más, sólo con trozos de madera en llamas no puedes incendiar todo un bosque y esas cosas si que son muchas.
—Tienes razón... —analizó Lash pensando—, aun con un trozo de madera no sabemos que tan inflamable son los cuerpos de estas plantas, necesitaríamos algo que propague el fuego a toda velocidad por sus cuerpos y los carbonicen.
—Esa es la parte que me falta —se dejó caer en el suelo rendido—, he hablado con él anciano, pero es inútil, me dice que es una perdida de tiempo y que la madera que nos queda hay que ahorrarla para las antorchas.
Lash por un momento miró al techo de la casa, luego algo vino a su mente, salió rápidamente sorprendiendo a Mick que lo siguió. Una vez fuera observó a su alrededor toda la caverna al rededor de las casas.
—?Qué estas haciendo? —le preguntó él ni?o viéndolo confundido.
—Busco... —abrió sus ojos como platos observando unos huecos en las paredes de la cueva—, ahí está, hay criaturas que se adaptan a su entorno para sobrevivir —sonrió y se?aló hacia los agujeros, Mick los vio—, especialmente la que vive ahí será la que nos de lo que necesitamos para matar a los Florables.
Continuará...

